No nos engañemos, a pesar de ser el segundo país después de Japón con mayor consumo de pescado per cápita, en las casas particulares cada vez se come menos pescado.
Desafortunadamente la cocina de nuestras abuelas la encontramos únicamente en lo más selecto de nuestra memoria, consiguiendo todavía estimular nuestras glándulas gustativas sólo con el recuerdo.

Aunque queramos demostrar lo contrario, cada vez se entiende menos de pescado. Su consumo habitual, hace que el paladar se estimule y acabe diferenciando unos productos de otros. Así no nos pasaría como ahora. Comemos mero o lenguado sin darnos cuenta que nos están dando filete de perca del río Nilo o filete de halibut quien sabe de donde. Comemos merluza de Sudáfrica, a veces a precio de la de Coruña, y nos conformamos con pescado de cultivo perdiéndonos el intenso sabor del pescado salvaje.
El consumo particular se deteriora, pero en el profesional no se diferencia mucho. Los cocineros, acuciados por incesantes problemas de personal, se dejan llevar por la búsqueda de la cuarta y quinta gama, sin darse cuenta que el conocimiento del producto y su perfecto control se hace a través de la manipulación del género. El que no hace una merluza lomos, la puede probar una vez cocinada, pero si no se estudian todos los procesos no se ve donde está el fallo y la capacidad de mejorar el plato se reduce. Además cuanto menos pongan de su parte, más prescindibles se hacen.
Sin embargo, cuando todo parece oscuro, siempre hay una luz que asoma al final del túnel.
El pescado en la cocina profesional
Las últimas tendencias nos llevan a ver jóvenes cocineros que se empiezan a preocupar por el producto, primero se empezó por un afán desmedido por conocer peculiaridades de cada pescado, que algunas veces internet distorsionaba, y poco a poco se va asentando la idea de conocer el producto, trabajarlo, ver como responde al cuchillo, cual es mejor. Porque aunque algunos, loablemente, se preocupen de la procedencia, de la temporada etc., lo más importante en un pescado es diferenciar el bueno del no tan bueno. Parece fácil, pero no lo es tanto, una merluza de arrastre nacional tiene mucha peor vista que una de importación de anzuelo, pero ojo, que en el plato una vez hecha no tendrá comparación. Por eso hay que ver el producto de principio a fin.
Cocinar pescado en casa
En la cocina doméstica hay un nuevo concepto que viene pegando muy fuerte. Lo más “fashion” ahora mismo es invitar a gente a tu propia casa y cocinar uno todos los productos que compra personalmente. Ese sacrificio da a entender al invitado la importancia que tiene para el anfitrión. En Inglaterra ya está muy extendido y en España los más adelantados ya lo practican.
El mundo se mueve en viajes de ida y vuelta, las últimas tendencias intentan ser contrapunto a las anteriores, aunque desde luego congratulémonos de poder saborear este nuevo giro de la cocina.




Como puedo logras decorar la mesa de acuerdo con lo que se cocina
Hola Fernando, lo mejor es decorar la mesa con sencillez. Cuanto más blanco mejor. La comida brillará con más luz y claridad sobre un fondo claro. Si el evento es una cena, puedes ir a colores oscuros, pero la comida se verá menos y parece que hay menos. Si hay niños de por medio, lo mejor es utilizar estampados para evitar que las manchas (inevitables) se vean demasiado.
Si lo que vas a presentar en la mesa es un plato muy blanco (pescado con salsa por ejemplo), intenta que la fuente sea de un color brillante. naranaja, amarillo suelen ser colores adecuados ya que están relacionados con la comida. evita colores como el azul o verde que se alejan del apetito.
un saludo.